Museo Etnográfico

La lareira y la habitación

 La cocina es la dependencia central de la casa-vivienda. En la zona de Quiroga, como en el resto de las montañas orientales, se encontraba emplazada en el piso superior. La función que desempeña la cocina es variada, pues al ser el centro del hogar, en torno a ella gira la vida de la familia la mayor parte del tiempo que se permanece en casa: es el lugar en donde se cocina y se come, donde se reciben las visitas, se hacen tertulias, se guardan las provisiones, se busca el calor, se renuevan los cuentos tradicionales de las aldeas…

El mobiliario de la cocina depende del número de habitantes y de la capacidad económica del núcleo familiar. Su artífice es el propio usuario de la misma o el artesano que de vez en cuando trabaja en su taller casero, utilizando una tecnología instrumental muy rudimentaria.

Las piezas más importantes son los asientos, que están situados alrededor de la lareira, presididos por el escaño, con capacidad para varias personas y reservado para los mayores. Bancos, mesas, sillas, armario, alacena, arcón, artesa, murillo, palangana, vajilla… completan el mobiliario de la mayoría de las casas tradicionales de esta zona.

Las dependencias de dormir, junto con la evolución de la casa-vivienda, pasaron de estar en una única estancia, que compartían personas y animales, a la compartimentación de los espacios en la cocina, cuadras y cuartos de dormir y, muchas veces, un salón.

En los cuartos estaban las camas que también fueron sufriendo su evolución: se pasó de la primitiva de paja u hojas secas sobre ramas, hasta jergones llenos de paja u hojas de las espigas de maíz, hasta llegar a la cama con cabecero y pies.

Como complementos de la cama en la habitación: la mesilla de noche con la parte baja para poner el orinal, el ropero o armario, la cuna (en el caso de que haya niños), el lavabo, que es la única pieza de higiene existente, compuesto de palangana, jarra de agua y espejo, etc.